Entre las numerosas características de las nuevas escuelas superiores Tobin Montessori y Darby Vassall, se destaca una pared: Tranquility, un mosaico de una ballena jorobada y su ballenato, creado por la artista oriunda de Cambridge, Andromeda (Annie) Lisle. Graduada de Cambridge Rindge and Latin School, Lisle ha construido una carrera con base en su amor por los animales, la biología y la mitología, consolidada en su herencia cherokee, negra e irlandesa, así como en tradiciones artísticas que incluyen desde los indígenas de los bosques orientales hasta los celtas y africanos occidentales. A través de su trabajo, explora temas de comunidad, naturaleza y apoyo mutuo. Hablamos con Lisle sobre lo que significa dejar una huella imborrable en las escuelas en las que creció, su camino como artista y sus anhelos para los estudiantes que se encontrarán con su obra a diario.
P: ¿Podrías contarme qué inspiró el mural de las ballenas en las escuelas superiores Montessori y Vassall?
Andromeda Lisle: Me inspiré en tres cosas. Mi primer mural, que fue un encargo de Harvard Ed Portal, era de una ballena, pero mucho más pequeña. Me inspiré en el héroe cultural indígena local, Moshup, que es un gigante, pero puede transformarse en ballena y es una parte central del mito regional, así que también quería honrarlo. Elegí la ballena jorobada porque aquí tienen un gran significado para mucha gente. Son un ícono cultural importante para el noreste, no solo para Massachusetts. A las personas les encanta observarlas, estudiarlas y, personalmente, opino que son las ballenas más lindas. Y, en tercer lugar, las ballenas son uno de los pocos animales que dedican una gran parte de su tiempo al cuidado de las pequeñas; dedican mucha energía solo a una o dos crías. Pasan años y años criándolas, enseñándoles y mostrándoles cómo vivir en su mundo. Y pensé que eso reflejaba bien lo que significa estar en una escuela, donde los adultos guiarán a esos niños en una etapa extremadamente importante y vulnerable de sus vidas y van a brindarles las herramientas para sobrevivir en nuestro mundo. Por eso, cuando lo diseñé, incluí a la cría detrás de la ballena para representar tanto a los profesores y el personal como a todos los adultos que conforman el equipo de apoyo de una escuela, que guían a los niños para brindarles las mejores herramientas posibles para una vida plena.
P: ¿Qué significa para ti, a nivel personal, crear algo para las escuelas de Cambridge?
AL: Significa mucho. Tengo una discapacidad, recibo Seguro Social y dependo de muchos servicios sociales. Por eso, no puedo trabajar tanto como una persona promedio, y siempre he querido retribuir de alguna manera para agradecerle a mi comunidad por apoyarme durante todo este tiempo. El mosaico fue la manera perfecta de hacerlo. Fue una oportunidad hermosa que me beneficia, pero también beneficia a la comunidad que me ayudó a crecer. Fue un ciclo de reciprocidad que me alegró mucho poder hacer porque sé que no es obligatorio retribuir, pero también genera buena energía. Siempre he creído que es importante mostrar que valoras y agradeces las cosas buenas que suceden.
P: ¿Consideras este proyecto como parte de una historia más amplia sobre la representación, la comunidad, o incluso la identidad cultural no solo en Cambridge, sino también a nivel universal?
AL: Sí, por supuesto. Y como dije antes, quería evocar un sentido de comunidad y mostrarle a la gente, especialmente a los niños, que no están solos en este mundo. Sabes, las personas que te rodean son las que te ayudarán y puedes confiar en ellas. A lo que me refiero es que hay personas reales aquí para ayudarte si las necesitas. A veces puede ser muy difícil pedir ayuda, pero es parte de la vida tener que hacerlo.